No soy una de esas personas que haga desprecios a la cultura que se nos da en los institutos (amén). Sin embargo, he de reconocer que para soportar un lunes y otro hay que tener cierto entrenamiento mental que se gana con muchos años de escuela y un buen apoyo de colegas.
Mientras algunos de mis amigos y otros compañeros disfrutan de volver al instituto con una estúpida sonrisita en sus rostros, la verdad es que a mi me agrada pero sin excesos, aunque tampoco le hago ascos a nada ni siquiera con un horrible puaj!.
Yo soy de los que piensa en los días de la semana como una meta que termina el viernes con un buen descanso, una cuenta atras para disfrutar de lo que verdaderamente me gusta. por lo que el lunes muchas veces se hace insufrible al darme cuenta de que queda un largo trecho hasta llegar al maravilloso viernes escolar. Los lunes además, tengo un horario de materias típicas de bachillerato de lo más pesimo e insoportable con horas dobles de las materias que más detesto y aunque soy un buen estudiante a veces se me hace un completo caos ir a estas clases “educativas”.
Gracias a algunas distracciones y una buena “motivación” educativa, como dicen algunos profesores, consigo sobrellevar este fatídico día tan desgraciado en la vida escolar. Por suerte, tengo amigos que me esperan para pasar toda esta tragedia diaria y hacerla más agradable. Supongo que estoy algo cansado y necesito ya unas vacaciones navideñas, ¿y quien no?.





















































